La mentalización es la capacidad de comprender nuestros pensamientos y emociones y los de los demás. Se desarrolla cuando los adultos escuchamos y validamos el mundo interno de los niños. Implica reconocer nuestro propio estado emocional para acompañarles con presencia, respeto y seguridad, ayudándoles a conocerse, expresarse y sentirse vistos.
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que se utiliza a los hijos e hijas para controlar o causar daño a la madre; los menores son también víctimas directas. Puede manifestarse mediante amenazas, manipulación, negligencia o incumplimientos deliberados que, cuando forman parte de un patrón sostenido de dominación, generan un entorno profundamente dañino.
Tras una separación, la familia se transforma y los niños pueden sentir miedo, inseguridad o culpa. La educación emocional les ayuda a reconocer y expresar lo que sienten, mientras que los adultos deben cuidar su propio bienestar para acompañarles con presencia y seguridad. Valida sus emociones, recuérdales que los desacuerdos no son culpa suya y busca apoyo si es necesario: tu serenidad será su refugio.
Pasar del dolor a la reparación empieza por abrirnos al aprendizaje. Una separación no es solo el final de una pareja: también supone el duelo por la vida que imaginamos y por lo que esperábamos ofrecer a nuestros hijos. Cuando integramos cada duelo, resulta más fácil aceptar la parte dolorosa sin quedarnos atrapados en ella.
Antes de hablar con nuestros hijos, conviene mirar qué sentimos nosotros, porque esos sentimientos señalan necesidades propias sin cubrir. Después, podemos preguntarnos qué le ocurre a nuestro hijo o hija: quizá siente miedo, vulnerabilidad o estrés. Cualquier acción, intenta cuidar una necesidad.
DIARIO DE NOTICIAS – 26 de noviembre de 2025
DIARIO DE NAVARRA – 5 de enero de 2026
DIARIO DE NAVARRA – 5 de enero de 2026
Los Cinco Pilares del Cambio (nota de prensa)
Cuando una separación se vuelve difícil, tendemos a llamar conflicto a todo lo que ocurre entre ellos. Aquí hay.
La coparentalidad, especialmente tras una separación o un divorcio, puede estar atravesada por desacuerdos, emociones intensas y tensiones acumuladas..